
¿Te podría estar sucediendo lo
mismo que a este empresario?
Seguramente ha escuchado la máxima… “quien persevera, triunfa”. Este es uno de los principios claves para el éxito, tanto fuera como dentro del mundo de los negocios. Sin embargo, una cosa es decirlo y entenderlo, y otra bien distinta, comprenderlo y aplicarlo en el día a día.
Presta atención al caso real de este empresario (cliente y amigo) y reflexiona sobre ello, porque te podría estar sucediendo lo mismo, sin saberlo..
Este empresario, tiene una noción sobre cómo le gustaría que fuese su vida en el futuro. Es decir, tiene medianamente definida su Visión Personal y una Visión Comercial de cómo le gustaría que fuese su negocio. Sin embargo, el me cuenta que carece de la disciplina y la constancia que se requiere para materializar sus sueños y proyectos. Tiene un conflicto interno que le lleva a negociar, constantemente, el precio de su éxito.
Desea tener éxito en su negocio y en su vida, pero no está dispuesto a pagar el precio de tiempo, esfuerzo, dinero y emociones, para convertirlo en el vehículo que le permita materializar ese estilo de vida.
¿Cuál crees que es la causa?
Su frágil y tenue claridad de propósito. Realmente, no sabe lo que quiere, y lo que cree que quiere, no le motiva lo suficiente como para actuar de manera perseverante y sin miedos.
Presta atención: si tienes una idea de lo qué quieres, pero no tienes un porqué suficientemente poderoso y seductor, siempre te sentirás impotente, frágil e impreciso ante cualquier cómo.
Si no defines exactamente lo que quieres, y trazas un plan de acciones detallado y enfocado en lo que esperas alcanzar, y lo ejecutas de manera constante y coherente, ¿cómo esperas alcanzar lo que quieres?, ¿cómo puedes asegurar, que algún día, experimentarás lo que se supone que es importante para ti?
¿Realmente crees que podrías inventarte un plan que te permita alcanzar tus metas y sueños, y para el que no se requiera ejecutar una serie de acciones de manera constante y disciplinada?
Al igual que este empresario, muchos propietarios de pymes tienen un negocio al que dedican más del 60% de su tiempo de vigilia, pese a que éste no le reporta el tiempo libre, la diversión, el dinero, la satisfacción y el crecimiento personal que esperan… y un buen día, dentro de 20 años, despiertan y descubren que en realidad, no han conseguido nada. Esto debe ser muy triste, ¿verdad?
Abre los ojos, porque te podría estar sucediendo lo mismo, sin ser consciente de ello. Es sumamente importante que definas, de una manera lo más clara y precisa posible, tu Visión Personal, y que diseñes una Visión Comercial para tu negocio que te permita experimentar eso, que como persona, más valoras en tu vida.
No te quedes empantanado en las buenas intenciones, sin nunca llegar a experimentar aquello que verdaderamente valoras.
Reflexiona sobre las siguientes preguntas: ¿Para qué estoy invirtiendo tiempo en mi negocio actual?, ¿he elegido yo, hacia dónde me está llevando mi negocio, o simplemente me limito a trabajar en el día a día?, ¿mi negocio actual armoniza con lo que verdaderamente quiero y valoro?, ¿realmente, qué es lo que espero de mi negocio ahora y en el futuro?, ¿me está dando o me puede dar lo que espero de la vida, o simplemente, me lo está quitando?
Contesta a estas preguntas y traza un plan de acciones que te permita materializar las respuestas que se desprendan de ellas. Y lo más importante, no comiences a negociar el precio que debes pagar para llevar a cabo tu plan.
Debes estar atento, ya que algunas de las respuestas a estas preguntas podrían ser, perfectamente, no seguir en el mundo de los negocios o no seguir con su negocio actual. En un final, ¿qué es verdad y qué es mentira?
Lo importante es que descubras tu verdadero potencial, tu sueño, lo que realmente dará sentido a tu vida, y si eso lo puedes experimentar y desarrollar en tu negocio, o gracias a éste …¡¡BINGO!! Lo que te restaría es actuar sin miedos y sin limitación de esfuerzos, mentales o físicos.
“ADELANTE AMIGO, EL MUNDO TE ESTÁ ESPERANDO”
Jordys González
